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JESÚS, EL MAESTRO AYER, HOY Y SIEMPRE
La espiritualidad del Paulino comunicador

Actas del Seminario internacional sobre "Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

INTRODUCCIÓN AL SEMINARIO
SOBRE "JESÚS, EL MAESTRO"

por Silvio Pignotti, Superior general ssp

 

Ante todo renuevo a cada uno de los presentes el saludo [anticipado ya en la celebración eucarística] y la bienvenida a este encuentro fraterno, que denominamos Seminario pero que podría llamarse también simposio o reunión de estudio y de reflexión. Es una ocasión importante que la Providencia nos depara para tratar juntos acerca de una realidad que nos involucra a todos directa y profundamente.

1. ¿Por qué un Seminario sobre Jesús el Maestro? — El 22 de marzo de 1992, en su informe al VI Capítulo general sobre el estado de la Congregación, el P. Perino sugería dos propuestas. La primera era dar continuación al Seminario internacional de 1984 sobre el tema En el centro está Jesucristo Camino, Verdad y Vida, con la celebración de un nuevo Seminario sobre el título cristológico de "Maestro", privilegiado por nuestro Fundador. La segunda propuesta concernía a la celebración de un Seminario sobre la Formación (cfr Actas y documentos del VI Cap. Gen., pp. 49 y 56). Ambas propuestas fueron aceptadas por el Capítulo y, en el documento final de programación, se las confió al nuevo Gobierno para que las llevase a actuación (cfr Actas, 1ª Prioridad, n. 1; 2ª Prioridad, n. 8).

Por razones de oportunidad se consideró oportuno dar la precedencia cronológica al Seminario sobre la Formación, que se celebró del 12 al 23 de octubre de 1994 y del que surgió el documento directivo del Gobierno general Formación paulina para la misión, emanado oficialmente el 19 de marzo de 1995.

Hoy damos cumplimiento a lo que fue el primer encargo del Capítulo al Gobierno general. El que este Seminario sobre "Jesús, el Maestro" se celebre en último lugar no significa que se le haya dado una atención secundaria o que tenga menos importancia. Al contrario, con este acto, el actual Gobierno pretende concluir "in crescendo" un programa de concienciación acerca de nuestros valores fundamentales e invitar a todos los hermanos/nas a asumir coherentemente los relativos compromisos. Por tanto, reafirmadas las finalidades apostólicas de nuestra institución y las consiguientes estructuras editoriales (A propósito de la 3ª Prioridad, 16 de diciembre de 1992, que formalizaba algunas orientaciones surgidas durante el Encuentro del Gobierno general con los miembros del C.T.I.A. celebrado en Alba en octubre de 1992); fijadas las líneas de la formación con el ya recordado documento Formación paulina para la misión, con el presente Seminario se quiere completar el camino ascendente y poner de relieve sobre todo, como una efigie en la cima, la figura del Divino Maestro, que da significado y consistencia a toda nuestra vida y actividad.

2. Motivaciones y finalidades. — Las razones aducidas por el P. Perino al sugerir este Seminario al Capítulo general, estaban expresadas así: "[Con la celebración de un Seminario sobre "Cristo, el Maestro"] se podría integrar el Seminario anterior [sobre la centralidad de Cristo, Camino, Verdad y Vida], haciendo hincapié en este título cristológico que el P. Alberione eligió con una clara referencia a nuestro apostolado específico". Y añadía: "A este Seminario se le encomendaría precisar el tema no sólo desde el punto de vista exegético, teológico y carismático, sino también desde un punto de vista práctico: la búsqueda y la formulación de una espiritualidad apostólica paulina" (cfr Actas, p. 49).

Partiendo de esa propuesta, el Capítulo general formuló así la primera línea operativa: "El Gobierno general promueva un Seminario sobre "Jesús, el Maestro", desarrollando las correspondientes implicaciones en la espiritualidad del Paulino comunicador" (Línea n. 1; Actas, p. 65). Esta indicación hay que leerla a la luz de la 1ª Prioridad, que la precede inmediatamente y que comprometía a la Congregación a "plasmar vitalmente al Paulino como hombre de comunicación, a ejemplo del apóstol Pablo, orientando su formación hacia la misión específica, en la escucha asidua al Dios comunicador —Palabra y Eucaristía— dentro de la historia y en la fidelidad dinámica a la espiritualidad heredada del Fundador" (Actas, ib.).

Esta fórmula constituye, pues, el cuadro de referencia y el horizonte del actual Seminario. En ella efectivamente se precisa la finalidad inmediata y el cometido esencial de nuestra reflexión: plasmar, o sea crear dando forma y espíritu, un sujeto llamado a ser apóstol-comunicador al estilo de Pablo: todo lanzado, como él, a alcanzar a Cristo y espoleado por la caridad apostólica, por el ansia de evangelizar a todos. Se indica además el camino obligado de tal proceso: en la escucha de Dios, es decir en hacerse "discípulo" de Cristo, pues solo él es la Palabra eterna, "el Maestro" auténtico y perfecto de comunicación salvífica, no sólo porque transmite auténticos mensajes de verdad, sino porque también mueve eficazmente las voluntades y reanima las energías interiores, poniéndolas en comunicación con la fuente de la Vida, trámite la Eucaristía. De esa manera se realiza el objetivo de toda la actividad espiritual y formativa, en preparación al apostolado, tal como lo indicó el P. Alberione en la primera formulación de las Constituciones: "La piedad sea nutrida con el estudio de Jesucristo Divino Maestro, que es Camino, Verdad y Vida, [...] fórmese plenamente en la mente, en la voluntad y en el corazón; así llegaremos a ser expertos maestros de las almas, porque antes habremos sido humildes y diligentes discípulos de Cristo" (artt. 154 y 177).

3. Clave de lectura. — El proceso de "plasmación" como lo entiende la 1ª Prioridad, se realiza "dentro de la historia y en la fidelidad dinámica a la espiritualidad heredada del Fundador". Estas dos expresiones, sentido de la historia fidelidad dinámica, se equivalen: remiten en efecto a la misma realidad, que es la pedagogía divina a lo largo del tiempo. La historia significa para nosotros el camino del pueblo de Dios y la acción pedagógica de Cristo a favor nuestro, en la continuidad de los aconteceres que nos revelan, paso tras paso, la prosecución de su programa magisterial. Ello supone, por parte nuestra, fidelidad dinámica al Evangelio y, análogamente, fidelidad dinámica al Fundador que nos lo ha transmitido en la concreta realidad del carisma. Estas expresiones nos ofrecen también la clave de lectura del Seminario que estamos comenzando y de su programa de desarrollo, articulado efectivamente en función histórico-sistemática.

a) Como puede verse en el orden de los temas y de las intervenciones, en primer lugar tomaremos visión de cuanto se estudió y concluyó, en ámbito de Familia Paulina, en el Seminario de 1984 acerca del trinomio juánico Camino, Verdad y Vida, que constituía una primera tentativa de síntesis sobre la herencia más importante del Fundador en el centenario de su nacimiento. Seguirá una panorámica sobre la producción de los últimos años respecto al tema del "Maestro" en el ámbito general de la Iglesia. Dos días se dedicarán a recorrer, con la ayuda de cinco diversos representantes de la Familia Paulina, el camino de desarrollo hecho por el P. Alberione en la formulación y la profundización de la doctrina acerca de Jesucristo "el Maestro", con las diversas etapas e implicaciones, tanto espirituales como formativas y apostólicas.

b) Tras esta amplia introducción histórico-carismática, el discurso se ampliará, siempre en perspectiva histórica, remontándose a las raíces semánticas del tema magisterial en la Biblia, además de en la cultura clásica y en la tradición cristiana hasta nuestros días. Esta segunda panorámica ocupará otros dos días.

c) La tercera etapa, de carácter más analítico, nos ayudará a considerar cómo la figura del Divino Maestro se encarna en nuestra vividura y califica de sí los aspectos todos de nuestra realidad: la espiritualidad, la formación orientada a la misión, el apostolado específico. Tres días se dedicarán a este análisis, y nos orientarán, en perspectiva de futuro, a establecer criterios de actualización de todo el patrimonio alberoniano para las exigencias de transmisión e inculturación local de tal patrimonio.

4. Como se ve, la empresa es ardua y entusiasmante. Con este Seminario pretendemos, en efecto, no sólo reiluminar, o eventualmente recuperar, uno de los valores-quicio —si no el más importante de modo absoluto— de nuestro ser paulino; pretendemos también reexpresarlo en nuevos términos e integrarlo en el corazón de nuestra vida apostólica, como centro dinámico del ser consagrado y del actuar apostólico. Porque si, como religiosos, no podemos disociar la búsqueda prioritaria de Dios y la entrega al apostolado, como "paulinos" tenemos un don específico que vivir y transmitir a la Iglesia, empezando por nuestras respectivas Comunidades. Y este don, como repetía insistentemente el P. Alberione, es el Maestro Camino, Verdad y Vida. Si cada uno de nosotros lo desarrolla, llegará a ser naturalmente comunicador de sus frutos: se enriquecerá la vida espiritual profunda, y tendrán luz la formación y el apostolado propio.

5. La preparación de este Seminario, comenzada en enero de 1995, tuvo el aporte inicial del proprio P. Perino, que además de haberlo patrocinado e inspirado, debería haber sido el guía moral del mismo. Había aceptado abrir los trabajos con la redacción del excursus histórico-carismático; pero nos dejó, tras haber contribuido con ideas y orientaciones: tuvo apenas tiempo de trazar algunas líneas maestras y de solicitar una colaboración en la investigación al hermano que luego lo sustituyó. Confiamos en que el P. Perino nos asista desde el cielo, donde ve más claro el recorrido de nuestro camino y puede alcanzarnos frutos no sólo para el presente sino también para el futuro.

El trabajo realizado por los relatores, que nos han anticipado sus ponencias, ha sido notable y consistente, como podéis juzgar por la mole de hojas que tenéis en vuestras manos. Tales escritos se recogerán luego en un volumen y se publicarán. Pero tenemos la convicción de que ya desde estos días constituyan la base y el punto de partida para un trabajo asiduo de profundización y de asimilación. Cada uno de vosotros/as está invitado a dar el proprio aporte para la eficaz realización de este Seminario: mediante una asidua y puntual presencia en las conferencia en el aula y en los trabajos grupales; mediante la lectura y la reflexión individual, con un esfuerzo de comprensión y de asimilación de los contenidos, no siempre obvios ni descontados incluso para los más adentrados en ellos; en fin, mediante el esfuerzo proyectivo acerca de cómo y cuándo retransmitir los resultados a las Comunidades y a las Circunscripciones que representáis.

6. La importancia de este empeño no se le oculta a nadie. Se trata, repito, de reexplorar los fundamentos de nuestra vida consagrada y apostólica, fijando con claridad y determinación nuestra mirada en el centro de convergencia: Jesucristo "el Maestro", que es al mismo tiempo principio y método, alma de nuestra espiritualidad, modelo de nuestra formación, objetivo esencial de nuestra misión: centro unificador no sólo de los diversos elementos que componen nuestro ser individual, sino asimismo centro unificador de las Comunidades, de las Congregaciones y de toda la Familia Paulina.

En Cristo Maestro hallan unidad y convergencia sobre todo las dos componentes coesenciales y estrechamente conectadas de la espiritualidad y la misión. No se da espiritualidad paulina sin "devoción" a Cristo Maestro, ni se da misión paulina que ignore la específica visión magisterial de Cristo y el contenido integral de su magisterio, conforme a las reiteradas fórmulas del P. Alberione, quien hace remontarse la génesis de su vocación y de las sucesivas fundaciones al providencial descubrimiento del Maestro integral (cfr CISP 1219-1220). No habrá, pues, división ni dicotomía entre espíritu y obras, si vivimos la "devoción" al Maestro como nos la propone nuestro Fundador, que la experimentó y vivió intensamente en su persona antes de transmitírnosla a nosotros.

7. Cuando se programó este Seminario, no se hablaba aún del Año jubilar del 2000, ni de su preparación. El 10 de noviembre de 1994, Juan Pablo II publicó la Carta apostólica "Tertio Millennio adveniente", con la que, además de explicar el significado del solemne evento, proponía también el itinerario de la preparación trienal: "El primer año, 1977, estará dedicado a la reflexión sobre Cristo, Verbo del Padre, hecho hombre por obra del Espíritu Santo" (TMA n. 40). Las indicaciones del Papa dan una nota ulterior de actualidad a nuestro Seminario. Éste puede constituir un comienzo muy significativo de la "reflexión" y profundización, bajo el punto de vista alberoniano, de la persona y de la obra de Cristo, tal como está llamada a realizarla toda la comunidad eclesial en el lapso del próximo año.

Conclusión. — En este momento histórico, rico de circunstancias significativas para la Congregación y la Familia Paulina, advertimos casi palpablemente la densidad de la gracia de Dios y de las oportunidades que nos ofrece. Hacemos constancia de ello y sentimos la alta responsabilidad que tenemos ante la historia paulina: ante los Hermanos y Hermanas que albergan tantas esperanzas en los frutos de este Seminario. Ellos y ellas nos acompañan con la oración. Por nuestra parte nos esforzaremos en no defraudarlos. El Divino Maestro, en cuya Casa habitamos, infunda con fuerza su Espíritu sobre todos nosotros.

  

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