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CONCLUSIÓN
del Seminario sobre "Jesús, el Maestro"


Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Silvio Pignotti ssp

 

Llegados al término de este Seminario, todos juntos agradecemos y alabamos al Divino Maestro por la oportunidad providencial que nos ha sido ofrecida. Es un don para nuestra Congregación, presente aquí en la persona de los hermanos de las varias Circunscripciones. Y un don para toda la Familia Paulina, representada en las delegadas y delegados de las demás Congregaciones e Institutos fundados por el P. Alberione.

Con la oración personal y comunitaria, con la reflexión individual y grupal, con el aporte de los ponentes, hemos profundizado en la "sustancia" de nuestro carisma y en la herencia común de la Familia Paulina: vivir y comunicar a Jesús Maestro Camino, Verdad y Vida.

1. El encuentro con la persona de Cristo, considerada en la doble definición que él mismo dio de sí, "Maestro" y "Camino, Verdad y Vida", es la experiencia espiritual que permite al joven Alberione "convertirse" a Dios y «hacer algo por el Señor y por los hombres del nuevo siglo con quienes iba a convivir» (AD 15). El P. Alberione establece, en el Divino Maestro, la relación entre la totalidad de la persona de Cristo y la totalidad de la persona humana. Él, sobre el ejemplo de san Pablo, considera la conversión a Dios y el compromiso apostólico como una unidad: al «vivo yo, pero no yo, es Cristo quien vive en mí», añade el «me hice todo a todos para ganar a alguno para Cristo». La unidad indivisible entre el discípulo y el apóstol, la contemplación y la acción, el santificarse y el santificar, el saciar la propia sed y la de los otros, expresa en la vida del P. Alberione la síntesis armónica entre experiencia personal de la fe y deseo de comunicar esta misma fe a los demás con el apostolado.

2. El ansia apostólica para provocar el encuentro entre la persona de Cristo y el hombre de hoy, el deseo de Dios y la atención a la historia, han permitido al P. Alberione observar con atención las necesidades de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo. El éxodo de las masas ante la propuesta cristiana presentada en la vida parroquial y la fascinación ejercida sobre ellas por los nuevos medios de comunicación social, hicieron madurar en el P. Alberione la idea de poner en contacto todo el Cristo con toda la persona a través de todos los medios modernos de comunicación. Una mentalidad y un método pastoral que llevan al P Alberione a la convicción de la equivalencia entre predicación oral y predicación hecha con la prensa, el cine, la radio, la televisión, los discos, etc.

3. La espiritualidad del comunicador delineada por el P. Alberione es inseparable de la misión. El comunicador está sumergido en un proceso de "cristificación" para poder ser testimonio trasparente del Cristo que vive en él. El compromiso cristiano en la comunicación no es por tanto ni comercio ni ocupación subsidiaria, sino una verdadera obra de testimonio que exige «santos que nos precedan en estos caminos no roturados aún y en parte ni siquiera trazados. No es cuestión de aficionados, sino de verdaderos apóstoles».

4. Tratándose de una obra de apóstoles, el contenido de los productos de comunicación presenta al Cristo total (dogma, moral, culto) y lee en clave cristiana todo lo humano (vivido por la totalidad de la persona: mente, voluntad, corazón). El compromiso apostólico aporta una mirada sobrenatural sobre personas y medios usados en la evangelización; el P. Alberione los llama respectivamente apóstoles y púlpito templo, iglesia. La misión de anunciar a Cristo Maestro requiere los medios mejores y las mejores formas expresivas. La profesionalidad es una consecuencia de la espiritualidad.

5. La dimensión apostólica de la espiritualidad de Cristo Maestro Camino, Verdad y Vida orienta todos los aspectos de la vida paulina: vocación consagración, votos religiosos, estudio, gobierno, vida comunitaria, administración, etc. «Es necesario por tanto formar al apóstol paulino y no un apóstol genérico».

6. Este Seminario sobre "Jesús, el Maestro" ha puesto de relieve una vez más la unidad inseparable entre espiritualidad, apostolado, formación y propuesta vocacional. Esta verdad hemos de cultivarla en la reflexión y actuarla en la vida práctica. La integralidad paulina deberá encontrar en la animación subsiguiente a este Seminario una ocasión propicia para reforzar el amor a nuestra vocación y el gozo de pertenecer a la Familia Paulina.

7. Nos incumbe el deber de vivir seriamente y de conservar en su totalidad esta preciosa herencia, conscientes de tener que mantenerla y transmitirla a las nuevas generaciones mediante un proceso de fidelidad creativa, capaz de integrar los contenidos cristianos del concilio Vaticano II y las oportunidades que nos ofrecen las grandes innovaciones de la comunicación multimedial.

8. La espiritualidad de Cristo Maestro es origen, contenido, método, talante para toda la vida paulina (actividad apostólica, actividad formativa y vocacional, vida comunitaria). «La devoción al Maestro Divino no es una devoción accesoria: abarca toda nuestra vida espiritual, nuestros estudios, apostolado, actividad externa, todo» (Predicación del Primer Maestro, 6 [1958], 5).

***

Me parece oportuno, antes de concluir, relevar que hay un hilo directo entre la "Mesa redonda" sobre el apostolado, celebrada en 1992, el "Seminario sobre la Formación", de 1994, y el actual "Seminario sobre Jesús, el Maestro". Conexión que pertenece a la naturaleza de las cosas y que el Fundador subrayó con vigor. Quien vive intensamente de Cristo Maestro no puede reservárselo para sí, sino que advierte la urgencia de comunicarlo a los demás, y para ello le es indispensable una sólida formación y preparación.

 

 Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

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