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EL MAESTRO EN SAN PABLO


Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Giovanni Helewa ocd

 

Sumario

I. San Pablo maestro y formador

1. Algunas premisas generales

2. El ministerio paulino de la "paraklesis" (1Tes 2,11-12)

a) Un carisma eclesial específico (Rom 12,6-8)

b) El modo: edificar exhortando y animando (1Cor 14,3)

c) El contenido: sed lo que sois; dignidad y coherencia

3. Una formación fundada en los valores (Rom 12,2; Flp 1,9-11)

II. Pablo Apóstol a la escuela de Cristo crucificado

1. Del Cristo Señor a Jesús de Nazaret

2. Junto a la cruz con la mente y el corazón

3. A la escuela del Crucificado

a) La iniciativa y la demostración del gran amor

b) El primado de la gracia y de la fe

c) Una sabiduría y un poder dignos de Dios

— «Me hice todo para todos»

— «Jesucristo, y Jesucristo crucificado»

I. SAN PABLO MAESTRO Y FORMADOR

«...Sabéis perfectamente que ratamos con cada uno de vosotros personalmente, como un padre con sus hijos, exhortando, con tono suave o enérgico, a vivir como se merece Dios, que os ha llamado a su Reino y gloria» (1Tes 2,11-12). (regrese al sumario)

1. Algunas premisas generales

2. El ministerio paulino de la "paraklesis" (1Tes 2,11-12)

a) Un carisma eclesial específico (Rom 12,6-8)

— El criterio es siempre el de la utilidad (1Cor 12,7), que coincide con la edificación (1Cor 14,5.6.12.17.26; cfr 8,2; 10,23.33).

— Van siendo edificados quienes son ya «edificio de Dios» (1Cor 3,9). Se trata, pues, de «colaborar con Dios» (1Cor 3,9; 2Co 6,1), según una gracia de Dios mismo (cfr 1Cor 3,10; 15,10; Rom 12,3.6; 1Pe 4,10-11; etc.) en la construcción de una obra que es toda ella de Dios (1Cor 3,16-17; 4,1-2) para el bien de los creyentes (2Cor 1,24; 4,5; 10,8; 13,10; Flp 1,25).

— El ministerio-carisma de la profecía: el don de hablar como creyentes (2Cor 4,13) a los creyentes (1Cor 14,22) para su «edificación, exhortación y consuelo» (1Cor 14,3-4.22; cfr He 15,32). La profecía parece haber sido considerado el primero de los carismas, después del apostolato (1Cor 12,28; 14,1.5.39; Ef 2,20; 3,5; 4,11). (regrese al sumario)

b) El modo: edificar exhortando y animando (1Cor 14,3)

— 1Tes 2,11: «Tratamos con cada uno de vosotros personalmente, como un padre con sus hijos, exhortando, con tono suave o enérgico...».

Parakaleîn = exhortar. Varía de significado según los casos: invitar, solicitar, apremiar, rogar; o bien: estimular, confortar, reanimar, alentar, consolar; o también: advertir, amonestar, enderezar, corregir, reprender...

— El lenguaje es el de la invitación apremiante y el intento es práctico: se exhorta a un modo de vivir, a un comportamiento, a una disposición que cada uno debe promover dentro de sí, a procurarse certidumbres interiores, etc.

— Es una catequesis dirigida a la inteligencia y a la voluntad, tendente a iluminar la mente y a mover el corazón. No es, por tanto, la palabra didáctica de un profesor que se limita a explicar conceptos y articular doctrinas; es más bien el discurso de un padre que trata de convencer y "apretar", diciendo la verdad del evangelio con el calor y la participación de quien invita y solicita, amonesta y alienta a unos hijos tan queridos por él.

— Se presupone que tal paraklesis sea también para instruir (cfr 1Tim 4,13; 6,2-3; 2Tim 4,2; Tit 1,9); pero es la instrucción de un maestro que quiere "edificar" a los creyentes "exhortando" y "confortando" (cfr 1Cor 14,3).

Exhortar no es "mandar" o "prescribir" (cfr Flm 8-10), si bien la paraklesis apostólica no carezca de autoridad (2Cor 5,20; 1Tes 2,6; 4,1-2; 2Cor 13,8.10) y aunque su contenido sea efectivamente normativo: «Esto quiere Dios de vosotros como cristianos» (1Tes 5,18; cfr 4,3; Rom 12,2). Sin embargo, lo que Dios quiere de nosotros (norma) coincide objetivamente con lo que Dios quiere para nosotros (proyecto de gracia); y esa «norma-gracia de Dios en Cristo Jesús», Pablo sabe que debe proponerla a las conciencias con el lenguaje persuasivo y comprometedor de la exhortación, más que con el frío lenguaje del mandamiento... (regrese al sumario)

c) El contenido: sed lo que sois; dignidad y coherencia

— 1Tes 2,12: «[Tratamos con cada uno de vosotros]... exhortándoos a caminar [vivir] como se merece Dios, que os está llamando a su Reino y gloria».

Peripateîn: caminar, proceder, ir adelante, tendiendo a una meta de perfección revelada y prometida, esperada y deseada (cfr 2Cor 5,6-7; Flp 3,12-16). Es «empezar una vida nueva» (Rom 6,4), un «proceder como cristianos» (Col 2,6), un «proceder guiados por el Espíritu, dejándose llevar por él» (Gál 5,16.18.25).

— Compromiso exigido como en tierra de exilio (2Cor 5,6-7) y a la vez religiosidad de respuesta: a la klesis divina, que encarrila hacia la patria celeste (cfr Flp 3,20; 2Ts 2,14), responder con el empeño de un peripateîn diario y coherente.

— Nótese el adverbio axios = de manera digna (cfr 1Tes 2,12; Flp 1,27; Col 1,10; Ef 4,1). Una llamada al sentido de identidad-dignidad en Cristo y a la debida coherencia, propia de creyentes que son conscientes de la grandeza y riqueza de su llamada en Cristo, de su relación de gracia con el Señor, de la esperanza gloriosa recibida (cfr Flp 3,20; Ef 1,18; Col 1,23.27). Una metodología característica: a los creyentes se les solicita que se abran a criterios de nobleza y de grandeza, respondiendo cada vez mejor a Dios, que «está llamándoles a su Reino y gloria» (1Tes 2,12).

— Un ministerio doctrinalmente exigente: se necesita mucha catequesis para que los creyentes entiendan qué son ya en Cristo Jesús, haciéndoles apreciar lo que Dios, en Cristo, quiere para ellos y de ellos. Se trata de un ministerio deliberadamente persuasivo: los creyentes déjense iluminar y constreñir por tanta verdad (cfr 1Cor 2,9ss; Col 1,9; Ef 1,18; Flp 3,8.12) y honren su dignidad con el vivir de cada día.

— Algunos ejemplos: 1Tes 4,3-8; 1Cor 3,21-23; 6,19-20; Gál 5,1; 5,16-25; Rom 6,13; 12,1-2; 14,7-9; Col 3,1-4; Ef 4,30; 5,1-2; 5,8-9... Perspectiva de fondo: Cristo impreso y Cristo expreso. En otras palabras: el Cristo del que os habéis "revestido" en el bautismo (Gál 3,27) llegue a ser efectivamente el "vestido" nuevo de una vida nueva (Rom 13,14; Col 3,8-10; 3,12ss; Ef 4,20-24). (regrese al sumario)

3. Una formación fundada en los valores (Rom 12,2; Flp 1,9-11)

— Exhortando a los creyentes a caminar en manera digna de la vocación bautismal, Pablo formador se preocupa de promover en las conciencias esta motivación primaria: agradar a Dios (1Tes 4,1; 2Cor 5,9; Rom 12,1-2; Col 1,10; Ef 5,10) viviendo siempre y haciéndolo todo «para honra de Dios» (1Cor 10,31; 6,20; Rom 15,6; cfr 1Pe 4,11). Es el valor sumamente religioso que el mismo Apóstol dice buscar siempre (1Tes 2,3-5; Gál 1,10; 2Cor 10,17-18; Flp 1,20-21...). Es adherir con la propia intención a la intención de Dios mismo, el cual todo lo ha hecho en Cristo y todo lo hace en la gracia del evangelio «a honra de su gloria» (Flp 2,11; Rom 11,36; 15,16; Ef 1,6.12.14; 2,7; 4,21...). Y puesto que es Cristo Jesús la gloria-imagen-gracia de Dios (2Cor 4,4.6; Col 1,15; 3,10; cfr Heb 1,3), querer agradar a Dios significa comprometerse en manifestar a Cristo y crecer en él (cfr 2Cor 3,18), llevando cada uno a cabo la propia santificación (2Cor 7,1).

— «Os exhorto... a que ofrezcáis vuestra propia existencia como sacrificio vivo, consagrado, agradable a Dios, como vuestro culto auténtico» (Rom 12,1; cf 1,9; 15,16; Flp 3,3). Se pide dar a Dios lo que es de Dios (cfr Rom 11,36), ofreciendo cada uno en el vivir diario la propia persona a Aquel que se digna santificarla para Sí (cfr 1Cor 3,16-17; 6,19-20; 7,23). Puesto que se es del Señor, procúrese vivir para el Señor, como siervos atentos al querer y a la gloria del propio Señor (Rom 14,7-9; 1Cor 3,23).

— Formando a los creyentes en la escuela de los valores evangélicos, Pablo toma a pechos el exaltar la caridad en el dinamismo nuevo de la existencia cristiana. «El conocimiento engríe, lo constructivo es el amor» (1Cor 8,2). «Todo lo que hagáis, que sea con amor» (1Cor 16,14). El camino del amor «es el mejor de todos» (1Cor 12,31). «El amor no falla nunca..., nunca cesará... La más grande de todas es el amor» (1Cor 13,8.13). «Y por encima, ceñíos el amor mutuo, que es el cinturón perfecto» (Col 3,14). El primado insustituible pertenece al amor (cfr 1Cor 13,1-3). En efecto, los creyentes expresarán a Cristo y serán agradables a Dios «como hijos queridos» (Ef 5,1-2) cuando caminen en el amor.

— El camino maestro de la autenticidad cristiana, el camino del amor, está abierto a todos, y se recorre en la vida ordinaria cotidiana (1Cor 13,4-7). Su espacio normal y congénito es el de la comunidad de los hermanos (cfr 1Tes 4,9-10; 5,12-14; Gál 5,13-15; 6,1-2; Rom 12,9-16; 14,19; 15,1-7; Flp 2,1-4; Col 3,12-17; Ef 4,1-6; 4,31-32; 5,1-2...). A la luz del amor se propone este valor formativo: sintonizarse con la mente de Dios y apreciar la grandeza de las pequeñas cosas; no se exigen de suyo las grandes empresas, sino que se agrada a Dios según la medida del amor vivido y manifestado. (regrese al sumario)

Sigue: Pablo Apóstol a la escuela de Cristo crucificado

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 Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

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