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JESÚS MAESTRO EN LA PRODUCCIÓN TEOLÓGICA Y EXEGÉTICA DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

Actas del Seminario internacional sobre
"Jesús, el Maestro"
(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)

por Luigi Giovannini ssp

 

Se me ha pedido hacer una investigación sobre la producción teológica y/o exegética de los últimos años para ver si hay un cierto "silencio" respecto al tema del "Maestro".

He preparado un abundante repertorio,(1) cuya estructura y criterios de elaboración voy a explicar.(2) Pero antes quisiera subrayar el significado y la función cultural-práctica de tal tarea. Descubrir y documentar que "nuestra" espiritualidad no es "exclusiva", sino que viene "de lejos" (ciertamente de allende nuestro pequeño ámbito), puede hacernos sentir menos importantes, como si nos encogiéramos un tanto; pero también puede ser un estímulo a considerarnos parte de algo que nos supera y que juntos podemos contribuir a realizar, aportando nuestra piedrecita modesta pero preciosa a la construcción universal. Volveremos sobre esto en la conclusión de esta ponencia.

El repertorio se divide en tres partes: los documentos de la Iglesia, las teologías-cristologías del Novecientos, los Paulinos. Para cada una de las dos primeras, hay un doble paso: la descripción del cuadro "completo" (respectivamente de los textos cristológicos del Magisterio y de los principales autores y textos de teología/cristología) y luego el señalamiento-análisis de los textos en los que se usa el título de "Maestro" aplicado a Jesús. Es un procedimiento que podría llamarse de círculos concéntricos.

La 1ª parte se subdivide en dos bloques:

Ante todo se enumeran unos ochenta documentos del Magisterio (Papa, desde Pío XI a Juan Pablo II; Conferencias episcopales, Obispos varios) en que se aborda específicamente el argumento cristológico. Naturalmente todos los documentos de la Iglesia tienen siempre alguna referencia a Cristo; pero en esta 1ª sección nos interesa tratar, en orden cronológico, las intervenciones que ofrecen alguna indicación específica sobre él. Esta lista constituirá por tanto el cuadro general en el que luego se subrayarán los textos con referencia más o menos explícita a Jesús "Maestro". Podrá notarse que sólo tardía y ocasionalmente tales textos tocan directamente a Cristo y a la cristología.

Sobre ese fondo general se inserta luego el análisis del uso que se hace del término "Maestro" aplicado a Cristo. Ha sido posible constatar que un buen número de esos documentos utilizan la referencia al Maestro de modo ocasional, como simple alternativa al nombre de Jesús y por tanto sin dar al título todo su contenido simbólico. Los hemos subdividido aún en cuatro series:

A propósito de las referencias implícitas, es necesario evitar el "coartar" nuestra búsqueda con la exigencia de encontrar aplicado a Jesús siempre y sólo el término explícito de "maestro": en realidad valen también términos como "profeta", "revelador", "exegeta" (de Dios y de la existencia humana, como diría Schillebeeckx),(4) o "modelo" a cuyo seguimiento nos ponemos, pues estos términos expresan evidentemente el mismo concepto. Por otra parte, no siempre el término explícito tiene toda su carga de contenido, pues a veces, como notaba mons. Ravasi,(5) tampoco "discípulo" es sinónimo de "apóstol" sino más bien de "creyente" (esto se ve claro en el Discurso de la montaña, que no es para unos privilegiados sino para todos los seguidores de Cristo). La misma variedad de esas referencias implícitas-indirectas puede ser iluminadora para nuestra espiritualidad paulina. No se trata de interpretar los términos de modo tan extensivo que nos "apoderemos" de todo; y por otra parte es importante no descuidar lo que el título de Maestro puede entrañar para Jesús y por tanto para nosotros en el doble aspecto de discípulos y colaboradores.

La 1ª parte del repertorio se cierra con dos apéndices, recogiendo el apasionado amor a Jesús "Maestro" de Montini-Pablo VI y el uso que del título hace en sus obras "privadas" Karol Wojtyla-Juan Pablo II. Además de los documentos oficiales (donde el aporte de estos dos papas es difícilmente separable del de los anónimos colaboradores), encontramos diversas intervenciones más inmediatas que ratifican su personal relación con Cristo (Maestro).

La 2ª parte aborda de modo más inmediato la producción teológica y exegética de los últimos años, prácticamente de este nuestro siglo.

Se empieza con una serie de informaciones y valoraciones más bien globales-sintéticas de las teologías y cristologías del Novecientos, que (desde el punto de vista cultural y específicamente teológico) puede ser caracterizado como el «siglo breve», respecto al Ochocientos (denominado el «siglo largo»). En efecto, el Ochocientos se anticipó de algún modo en las últimas décadas de 1700, pues la Revolución francesa gravita ya sobre el nuevo siglo (con el que no tiene solución de continuidad) mediante las complejas vicisitudes de Napoleón Bonaparte; y del otro lado, puede decirse que el Ochocientos se prolonga por diversos motivos, en el campo eclesiástico y cultural, al primer decenio de 1900, o sea hasta la conclusión del pontificado de León XIII (1903) y quizás al pontificado de Pío X (no obstante el gran corte del modernismo, cuya condena recuerda la análoga del Sílabo de Pío IX), tanto más que 1914 (final de pontificado de Pío X y momento fundacional de la Familia Paulina) es el año del estallido de la primera guerra mundial, con el consiguiente cambio epocal. En cambio, el Novecientos es "siglo breve": empieza con retraso y puede decirse que está acabando antes de tiempo, sea debido a los acontecimientos de 1989 (caída del muro de Berlín, si bien este hecho ha quedado "recortado" por las sucesivas vicisitudes de China y del Este europeo), sea por los reemplazos frenéticos, y en parte deprimentes, de un pensamiento en cierto modo crepuscular, que parece haber perdido la confianza de poder mantener un patrimonio heredado, distanciándose cada vez más de él.

En este cuadro, evocado a grandes líneas, se prospecta el análisis de algún que otro autor más representativo y se enumeran las cristologías publicadas en el contexto de unas "sumas teológicas" (ya completas o en curso de realización), algunos ensayos específicos de cristología general y, en fin, otros sobre algunos aspectos de la misma. Aun sin contar la historia detallada de la teología (y de la exégesis) de estos últimos cien años, no nos contentamos con ofrecer un simple marco a nuestro argumento: qué relieve se ha dado en ella a la figura de Cristo Maestro; sino que se intenta evaluar ante todo la consistencia de dicha teología en su conjunto y ver luego qué espacio y rol se atribuyen a la cristología (a Cristo). Sólo así podrá valorarse oportunamente el uso o no-uso del término Maestro. Es necesario saber qué buscan, cuál es el centro de interés de teólogos (y exegetas) para poder luego sopesar el espacio reservado a Cristo y, en subordinación, al término-concepto de Maestro. En particular cabe preguntarse qué Cristo y qué cristología se proponen en los textos teológico-exegéticos de los últimos años.(6)

Sobre este fondo se subrayan las obras que contienen referencias explícitas-directas al título "Maestro". Hay, pues, tres listas de análisis: una veintena de obras particularmente significativas o con amplias referencias al título "Maestro" atribuido a Cristo, enumeradas y analizadas en orden cronológico; otras obras con referencias ocasionales pero explícitas, y en fin algunas con referencias ímplicitas-indirectas. Las obras de estas dos últimas categorías se enumeran y analizan en orden alfabético. Entre los autores cuyas obras parecen particularmente significativas o con amplias referencias, me parece importante mencionar los siguientes: canónigo Chiesa, autor del volumen Jesús Maestro, publicado en 1926; Delbrel, Tihamer (con varias obras), Ceresi, Garófalo, Garrigou-Lagrange, Daniélou, Fabris, Imbach, Titianma Sanon, Bruno Forte (principalmente el volumen La parola della fede), Sanders, De Zan.

La 3ª parte del repertorio trata de relevar el aporte de Paulinos y Paulinas al uso del título "Maestro" atribuido a Jesús.

Son tres listas consistentes y estimulantes, tanto más que ciertamente hay lagunas en mi documentación.(7) En este caso hemos renunciado al denominado "marco de fondo" constituido por las publicaciones sobre Jesucristo (en general), dentro del cual se hubieran luego subrayado las concernientes más directamente al tema de Jesús Maestro. En efecto, se apunta directamente al aporte dado por los Paulinos/as al uso del término Maestro aplicado a Jesús, sea como autores (investigaciones académicas, obras de animación espiritual) sea como editores. Sin pretender establecer una escala de valores al respecto, nos parece oportuno relevar los aportes, desde un punto de vista científico, de los PP. Dragone, Roatta, Pasquero y, en nuestros días, Kaitholil.

De todos modos, incluso en este ámbito específico, la atención y el empeño de proponer y promover el uso del título de "Maestro", no parecen tan frecuentes como se desearía, y por tanto puede hablarse también aquí de «un cierto "silencio" en la producción teológica y/o exegética en los últimos años».

Con los límites impuestos por el escaso tiempo a disposición para ahondar en el análisis de las obras y no obstante que se trate casi exclusivamente de obras en italiano, puede considerarse que esta investigación tiene un interés permanente, aparte la ocasión puntual, y puede facilitar algunas conclusiones positivas.

Ante todo, cabe constatar una cierta actualidad del término o tema de Jesús Maestro. Aun cuando hay sobre el mismo «un cierto "silencio" en la producción teológica y/o exegética en los últimos años», se da no obstante un uso relativamente amplio en un número consistente de documentos recientes del Magisterio y de textos teológico-exegéticos, particularmente en los textos "litúrgicos".

Esto vale en especialmente para los cinco documentos recordados en la 1ª parte. Algunos de ellos, como los relativos a la IV Asamblea general del CELAM o a la encíclica Veritatis splendor y sobre todo al Catecismo de Adultos de la CEI, pueden constituir ejemplares puntos de referencia para nosotros, para nuestro apostolado específico de divulgación de la "buena noticia", sea por el relieve dado al uso de la palabra "Maestro", sea por el significado directo e indirecto, teórico-práctico de dichos documentos.

Recordemos que justo la invocación evangélica «Maestro, ¿dónde habitas?»con la respuesta estimulante de Jesús «Venid y veréis» (Jn 1,38-39) ha sido escogida por Juan Pablo II como eslogan de la Jornada mundial de la juventud programada en París para el próximo agosto 1997, que se inserta plenamente (involucrándonos también a nosotros) en la perspectiva del Tercer Milenio.

Podemos, pues, decir que hay un presente y, parece ser, asimismo un futuro para esta "definición" o autodefinición de Jesús. Pero es un futuro que depende también de nosotros, Paulinos, sin exclusivismos ni presunciones, sino en modo análogo a cuanto nos hacía observar el P. Ugo Vanni sj a propósito de san Pablo: los Paulinos, como verdaderos hijos suyos, tenemos el compromiso y la responsabilidad eclesial de conocerlo adecuadamente para ser luego testigos.(8) De esta manera también nosotros aportaremos nuestra piedrecita a la construcción universal, o uniremos nuestra débil voz al "coro" del que solía hablar el P. Alberione.

 

 Jesús Maestro ayer, hoy y siempre   Excursus histórico-carismático

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