Testimonios - Papa Pablo VI  
 

LA AUDIENCIA PONTIFICIA DEL 27 DE NOVIEMBRE DE 1974

Miércoles 27 de noviembre, miles de Paulinos, representantes de toda nuestra Familia, se reunió en la gran y magnífica sala de las audiencias públicas, para cerrar a los pies del Santo Padre el 60° aniversario de la fundación de la Pía Sociedad de San Pablo.

Eramos el grupo más numeroso. Por esto el Santo Padre, después de la presentación de los Obispos que lo circulaban, nos ha dirigido su primer saludo.

"El grupo más numeroso que queremos saludar primero es el de la Familia Paulina. Miren como se levanta la mitad de la sala aquí... ¿Por qué vienen a esta gran y compleja, diré mejor articulada, Familia a nosotros? Porque celebra el 60° aniversario de la fundación de la Pía Sociedad de San Pablo, querída y generada, se puede decir, de la caridad silenciosa y operosa del P. Alberione.

Tenemos ya preparadas algunas palabras, pero la brevedad del tiempo nos consentirá deleerlas todas: se las haremos leer sobre el periódico, pero mientras tanto les decímos: Sobre ustedes, amados hijos e hijas, sentimos aletear el alma dendita y bendiciente del P. Alberione. Miren que lo hemos conocido también Nosotros personalmente. Recuerdo el encuentro tan edificante, de verdad espiritual, cuando vino solo a la audiencia: de rodillas delante, no quiso estar de pie, estaba lleno de su profunda y así vivida humildad. Es un hombre, diría, que pasa entre las maravillas un poco de nuestro siglo, justamente porque ustedes con su presencia y actividad c¿domuentadas de lo que el P. Alberione ha pensado y ha sabido - con el espíritu de Dios y con el sacrificio constante y amoroso y sabio de su vida- generar.

La palabra que nos viene más espontánea, diría, en síntesis de todo lo que Nosotros quisiéramos decir sobre el pensamiento del P. Alberioney de ustedes, de ustedes que son una Familia, como dec´´iamos, compleja, con diversas Congregaciones, es la fidelidad! ¿Son fieles? Nosotros lo queremos, Nosotros lo esperamos. Miren: se llevan en sus corazones, como impreso con una mano amorosay paterna, Nuestra, en sus corazones este recuerdo: el Papa nos ha recomendado de ser fieles, ustedes llevarán, diría, el carisma que es el más adecuado para nuestros tiempos tan turbulentosy tan inquietos, y tan olvidados de esta coherencia que en vez nuestra fe, nuestra acridad, nuestra adesión a la Iglesia nos recomienda y nos manda.

Palabra grave fidelidad, pero tambien jugestiva, evocadora, cierto, de una innegable crisis a la cual aludiremos más adelante, es decir de esta inquietud que hay en el cuerpo místico y visible de la Iglesia. Pero justamente por esta palabra estimulante, estimulante despertar de una comprensión y de una aceptación más profunda y generosa. Si se olvida el cristianismo, Jesús, el Evangelio y todo lo que es objeto de nuestra fe y de nuestro amor, se termina, diría en el fondo: entonces es necesario que yo me adhiera, es necesario que haga de mi vida la fórmula que el Señor ha inaugurado y llevado a que el P. Alberione nos ha traducido de manera y de forma de vida vivida.

Un tema, que hace pensar en la
"Virgo fidelis", a la Iglesia "Esposa fiel de Cristo", a todos y a cada uno de nosotros, miembros del pueblo de Dios, que somos, y debemos ser, justamente, "los fieles". Los fieles, aquellos que creen verdaderamente en la Iglesia, que son los hijos buenos, y laboriosos y activos, que dan testimonio con la vida, de lo que saben y de lo que son; hijos de Dios e hijos de la Iglesia, fieles! Califica no sólo lo exterior, como si fuese una calificación anagráfica, puramente burocrática, de registro, pero penetrante y cumamente empreñativa de todo nuestro ser. Un argumento, éste, que se relaciona también etimológicamente con la fe; que invita a desarrollos amplios y que son decisivos, no consentido en estos momentos, pero que con mucho gusto dejamos y confiamos a la meditación de ustedes.

Hermanos e hijos, e hijas; sean fieles, les decímos, a la vocación que han recibido de pertenecer a los Institutos religiosos y espirtuales y seculares, y a las asociaciones, y a la empresa que ustedes poseen. ¡Sean fieles! Es un fruto que sale numeroso y fuerte desde el corazón del Fundador de ustedes.

¿Estarán contentos que lo rpoclamemos Beato? Es necesario tiempo, es necesario tiempo..., pero miren, miren que le corresponde a ustedes hacerlo beato, a canonizarlo, a hacer notar de verdad que fue un fenómeno superior de vida religiosa cristiana y espiritual. E ustedes, con su fidelidad, darán el documento de aprobación, testificarán que es digno de ser de esta manera honrado y reconocido.

Entonces, tengan siempre profundamente y en todo, el sentido, el coraje y la alegría de la fidelidad: virtud fundamental e insustituible para el progreso de ustedes moral y personal, para el crecimiento de sus institutos; para los demás, es decir los grandes, los grupos de "clientes", digamos, espirituales, que forman la cabeza de sus obras, a las actividades de ustedes, las cualessarán de ejemplo constructivo para todo el Pueblo de Dios, cuya edificación todos debemos contribuir.

Sabemos, y nos consuela mucho, el bien, -damos testimonio, -el bien que hacen, y que ciertamente deben tener en las formas verdaderamente que dan alegría a la Iglesia, modelándoles sobre las directivas y sobre el espíritu, las necesidades verdaderas de la Iglesia. 

Les deseo que continúen, y a hacer siempre más y siempre mejor, y paternamente les animo con Nuestra exhortación y con Nuestra bendición apostólica".

Después de la bendición a spotólica, el Santo Padre se detuvo algunos minutos para saludar a las personalidades de la primera fila. Incluyendo el sotoscrito, le he dado las gracias por todo lo que nos había dicho y le he confirmado la sincera voluntad de todos de ser fielesal Fundador y a El. 

El me respondió:

«¡Oh! Los Paulinos... Tengo tanas cosas que decirles... proque los queremos mucho, porque hacen mucho bien, porque ejercen tanto influencia sobre el pueblo cristiano. Tengo tantas cosas que decirles -repitió- porque de los buenos nosotros exigimos mucho. Dígale estas cosas a los suyos... dígales que el Papa les ama y les sigue con todo el afecto...".  

Después se acercó más a mi oido para decirme una algo en secreto.
  
Después de haber recibido el regalo de algunas de nuestras ediciones, y algunos documentales de San Pablo Film, y agradecerle a los respectivo Directores, continúo saludando a los distintos representantes de nuestra Familia. De vuelta, se detiene otra vez un momento, me toma las manos y me dice: 

«Oro mucho por usted y... por esta multitud»

El Papa se conmovió con una paternidad conmovente. Su tono de voz era amiga y persuasivo, temblorosa por la emosión. Percibí muy bien que El lleva en el corazón un gran sufrimiento. 
   
Es absolutamente cierto que el Papa nos ama, nos sigue y nos estima. Por eso siente también el deber de rellamarnos. Y nosotros lo escuchamos y le confirmamos toda nuestra total fidelidad.

P. Luigi Zanoni
   

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