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Toda la existencia del P.
Alberione estuvo entretejida de acción apostólica y de oración, según la
lema benedictino que le era familiar y que él tradujo como norma para los suyos:
"La oración antes de todo, sobre todo y vida de todo" (CISP 97).
Y así como Jesús, cuando los
Doce le pidieron que les enseñara a rezar, les propuso la fórmula del
"Padre nuestro", el P. Alberione –viviendo intensamente él mismo la
oración– se la enseñó a los suyos mediante fórmulas expresivas, en
concreto, de un espíritu o contenedoras de un depósito destinado a durar.
Las oraciones aquí
reproducidas (sacadas de "Oraciones de la Familia Paulina")
constituyen una pequeña muestra de las fórmulas que expresan su fe en Dios, su
devoción a las personas de Cristo, de María, de san Pablo, así como el
espíritu que el P. Alberione intentaba comunicar.
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A
la Santísima Trinidad
Divina
Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, presente y operante en la
Iglesia y en lo más profundo de mi ser; yo te adoro, te doy gracias y
te amo. Por medio de María, mi madre santísima, me ofrezco, entrego y
consagro totalmente a ti por toda la vida y para la eternidad.
A ti, Padre del cielo, me ofrezco,
entrego y consagro como hijo.
A ti, Jesús Maestro, me ofrezco,
entrego y consagro como hermano y discípulo.
A ti, Espíritu Santo, me ofrezco,
entrego y consagro como "templo vivo", para ser consagrado y
santificado.
María, madre de la Iglesia y madre
mía, tú que vives en intimidad con la Trinidad Santísima, enséñame
a vivir, por medio de la liturgia y los sacramentos, en comunión cada
vez más profunda con las tres divinas Personas, para que toda mi vida
sea un "Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo".
Amén.
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Invocaciones
a Jesús Maestro
Jesús
Maestro, santifica mi mente y acrecienta mi fe.
Jesús, Maestro en la Iglesia, atrae a todos a tu escuela.
Jesús Maestro, líbrame del error, de los pensamientos vanos y de las tinieblas
eternas.
Jesús, camino entre el Padre y nosotros,
lo ofrezco todo y todo lo espero de ti.
Jesús, camino de santidad, hazme fiel
discípulo tuyo.
Jesús camino, hazme perfecto como el Padre que está en el cielo.
Jesús vida, vive en mí para que yo viva
en ti.
Jesús vida, no permitas que me separe de ti.
Jesús vida, concédeme vivir eternamente el gozo de tu amor.
Jesús verdad, que yo sea luz del mundo.
Jesús camino, que sea ejemplo y modelo para los hombres.
Jesús vida, que mi presencia lleve a todas partes gracia, alegría y paz.
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Pacto
de Alianza
Jesús
Maestro, acepta el pacto que te proponemos por medio de María, Reina de los
Apóstoles, y de nuestro padre san Pablo.
Nosotros hemos de corresponder fielmente a
tu plan de salvación: alcanzar la santidad y gloria a que nos has destinado,
realizar con entrega y constancia el apostolado con los instrumentos de la
comunicación social [el apostolado
pastoral / el apostolado vocacional].
Pero nos sentimos demasiado débiles,
ignorantes, incapaces y limitados en todo: en el espíritu, en la ciencia, en el
apostolado y en la pobreza...
Tú, en cambio, eres el camino, y la verdad,
y la vida; la resurrección, nuestro único y supremo bien.
Por eso confiamos sólo en ti, que nos has
dicho: "Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará".
Por nuestra parte, prometemos y nos
comprometemos a buscar en todo y con todas las fuerzas, en la vida y en el
apostolado, sólo y siempre, tu gloria y la paz de los hombres. Contamos con que,
por tu parte, nos des un espíritu bueno, gracia, ciencia y los medios
necesarios para cumplir la misión que nos has confiado. Por tu inmensa bondad,
y según las exigencias de nuestra vocación específica, multiplica los frutos
de nuestro trabajo espiritual, de nuestro estudio, nuestro apostolado y nuestra
pobreza. No dudamos de ti; pero tenemos miedo de nuestra inconstancia y
debilidad.
Así, pues, por intercesión de nuestra
madre, María, acógenos, Maestro bueno, con la misma misericordia que a nuestro
padre san Pablo, para que, imitándolo fielmente en esta vida, podarnos
compartir con él la gloria del cielo.
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Por
el apostolado de la comunicación social
Señor Dios nuestro,
que, para comunicar a los hombres tu amor de Padre, has enviado a la
tierra a tu Hijo único, Jesucristo, y lo has constituido Maestro,
camino, verdad y vida de la humanidad, haz que los instrumentos de
comunicación social: prensa, cine, radio, televisión, vídeo y todos
los audiovisuales, sean siempre empleados para gloría tuya y paz de
los hombres.
Suscita vocaciones para este
multiforme apostolado e inspira a todos los hombres de buena voluntad
para que cooperen con la oración, la acción y los medios económicos,
para que, con estos medios, la Iglesia proclame el Evangelio a todos
los pueblos. Amén.
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Antes
del apostolado redaccional
Jesús Maestro, te ofrezco mis
instrumentos de trabajo y la actividad apostólica con las mismas
intenciones con que tú predicaste el evangelio. Todo sea, sólo y
siempre, para gloria tuya y paz de los hombres. Jesús verdad, que
todos te conozcan. Jesús camino, que todos te sigan dócilmente.
Jesús vida, que todos te amen.
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Antes dei apostolado tecnico
Jesús Maestro, que has predicado tu sabiduría divina, disponiendo que
fuese comunicada por los apóstoles; dirige tu mirada bondadosa sobre
nosotros y sobre nuestro apostolado.
Te damos gracias por haber puesto en nuestras manos los medios más
geniales, más rápidos y eficaces: todo es tuyo; y también nosotros
somos instrumentos para tu gloria. Te ofrecemos nuestro trabajo con las
mismas intenciones con que tú trabajaste, predicaste y padeciste.
Queremos cooperar a la salvación de los hombres, como lo hicieron
María, José, Pablo...
Jesús Maestro, danos tu bendición para que realicemos este apostolado
con acierto, con amor y con fruto, para gloria tuya y paz de los hombres.
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Antes
del apostolado de difusión
Jesús Maestro, te
ofrezco mi trabajo de difusión con las mismas intenciones con que tú
proclamaste el evangelio por los caminos de Palestina: para gloria del
Padre y paz de los hombres.
María, madre, protégeme y guía
todos mis pasos. San Pablo apóstol, haz que el evangelio llegue a
todos los hombres y lo acojan con un corazón bien dispuesto.
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Consagración del
apostolado
Dios
te salve, María, madre, maestra y reina de todo apostolado. Tú eres la reina
de los ángeles, de los patriarcas, apóstoles, mártires, confesores y
vírgenes. Tú, velando siempre por la salvación de todos, diriges la mirada
sobre justos y pecadores. Jesús, desde la cruz, te confió la misión de ser
nuestra madre, y por eso encendió en tu corazón la llama del amor y solicitud
universal. Continúa, pues, suscitando, sosteniendo y formando vocaciones para
todos los apostolados en favor del reino de tu Hijo.
Nosotros, llamados al urgente apostolado de
la comunicación social, te consagramos la creatividad, los medios, iniciativas
y fatigas del trabajo cotidiano. Y sobre todo, te consagramos nuestras propias
personas: energías, inteligencia, voluntad y corazón. Somos tuyos, madre
querida, y todo cuanto tenemos lo ofrecemos a Jesús por mediación tuya. Haz
que descienda sobre nosotros la fuerza del Espíritu Santo con la abundancia con
que descendió sobre los primeros apóstoles. Ilumina nuestra mente para que
comprendamos la grandeza de nuestra vocación. Fortalece nuestra voluntad y
enciende el amor en nuestro corazón. Santifica a los escritores, técnicos y
difusores.
Que escuchemos, sigamos y amemos a
Jesucristo, Divino Maestro. Que el pecado no profane nunca nuestras personas ni
los medios y locales a ti consagrados. Líbranos, madre inmaculada, de la
insidiosa tentación del desaliento.
Vive entre nosotros, María. Dichosos los
que viven en tu casa.
Te prometemos usar con dignidad todos los
medios de nuestro apostolado, pues te pertenecen, reina nuestra. Queremos
esforzarnos para que las ediciones sean pastorales en el contenido y, en su
presentación, dignas de las verdades que comunican, ofreciendo siempre, como
hiciste tú, a Cristo, camino, verdad y vida. Que el evangelio se difunda e
ilumine al mundo según el espíritu de san Pablo, nuestro padre, y que todas
las generaciones te proclamen dichosa.
Habla, Jesús, pronuncia tus palabras de
vida eterna; derrama tu Espíritu sobre la humanidad. Que haya un único
magisterio, como una es la Verdad, uno el Maestro, una la fe y una la Iglesia.
Tú estás con nosotros, y desde aquí
quieres iluminar. Concédenos vivir siempre en continua conversión.
Bendice a cuantos cooperan con la oración,
la acción y los recursos económicos.
Ven, Señor Jesús; vive en nosotros y
reina en el mundo por María y con María.
Que nuestra muerte sea serena como la de
quien ha sido fiel a su vocación; y nuestro encuentro definitivo contigo sea el
momento en que el obrero diligente recibe con gozo su salario; y nuestro premio
eterno sea el reservado a los apóstoles. Por ti, Jesús, y por ti, María,
gloria a Dios Padre por los siglos y en la tierra paz a los hombres. Amén.
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Consagración de sí mismo a María
Recíbeme, María, madre, maestra y reina, entre los que amas, cuidas,
santificas y formas en la escuela de Jesucristo, Divino Maestro.
Tú reconoces en los planes de Dios a los hijos que él elige, y con tu oración
les obtienes gracia, luz y auxilios especiales. Mi maestro, Jesucristo, se
confió totalmente a ti desde la encarnación hasta la ascensión, y esto es
para mí enseñanza, ejemplo y don inefable, por lo que también yo me pongo
plenamente en tus manos. Consigúeme la gracia de conocer, imitar y amar cada
vez más a Jesús Maestro, camino, verdad y vida. Preséntame a él, pues soy un
pecador indigno, sin más título que tu recomendación para ser admitido a su
escuela. Ilumina mi mente, fortalece mi voluntad, santifica mi corazón en esta
etapa de mi trabajo espiritual, para que aproveche tu gran misericordia, y pueda
al fin decir: "Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí" (Ga
2,20). Apóstol san Pablo, padre mío y fidelísimo discípulo de Jesús,
fortalece mi voluntad: quiero comprometerme con toda el alma hasta que se forme
Jesucristo en mí.
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Oración ecuménica a
María
Dios
te salve, María, madre, maestra y reina nuestra. Escucha con bondad la súplica
que te presentamos según el deseo de Jesús: "Rogad al Señor de la mies
que mande trabajadores a su mies".
Vuelve tus ojos misericordiosos hacia todos
los hombres. Muchos andan extraviados en las tinieblas, sin padre, sin pastor y
sin maestro. En ti, María, encontrarán la senda para llegar a Cristo, pues el
Padre te ha constituido "apóstol" para dar al mundo a Jesús, camino,
verdad y vida.
Por ti, todos los católicos, con todas
las energías, por todas las vocaciones, para todos los
apostolados.
Por ti, todos los creyentes por todos
los no creyentes; todos los comprometidos por todos los
indiferentes; todos los católicos por todos los no católicos.
Por ti, todos los llamados sean
fieles a su vocación, todos los apóstoles sean santos, todos los
hombres los acojan.
Al pie de la cruz tu corazón se dilató
para acogernos a todos como hijos.
Danos un corazón apostólico, modelado
según el de Jesús, según el tuyo y el de san Pablo, para que un día nos
encontremos todos juntos contigo en la casa del Padre.
Bendice a tus hijos, María, madre, maestra
y reina.
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Oración a san Pablo
Apóstol san Pablo, que con tu doctrina y tu amor has evangelizado al mundo
entero, mira con bondad a tus hijos y discípulos.
Todo lo esperamos de tu intercesión ante el Divino Maestro y ante María, Reina
de los Apóstoles. Maestro de los gentiles, ayúdanos a vivir de fe, a salvarnos
por la esperanza y a que reine en nosotros el amor. Concédenos, instrumento
elegido, una dócil correspondencia a la gracia, para que no sea estéril en
nosotros. Que sepamos conocerte, amarte e imitarte cada vez mejor, para ser
miembros vivos de la Iglesia, cuerpo místico de Jesucristo. Suscita muchos y
santos apóstoles que aviven el cálido soplo dei verdadero amor, extendiéndolo
por todo el mundo, de modo que todos los hombres conozcan y den gloria a Dios
Padre y a Jesús Maestro, camino, verdad y vida. Tú sabes, Jesús,
que nuestra confianza no se apoya en nuestras propias fuerzas. Por tu
misericordia, nos proteja de toda adversidad la poderosa intercesión de san
Pablo, nuestro padre y maestro.
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A san Gabriel arcángel
Padre,
te doy gracias por haber elegido y enviado al arcángel san Gabriel para
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la humanidad. María
acogió el anuncio con fe; tu Hijo se encarnó y murió en la cruz para redimir
a todos los hombres.
Pero la mayoría de ellos vive aún en
tinieblas por no haber recibido el mensaje de la salvación.
San Gabriel, protector de los instrumentos
de comunicación social, intercede ante el Maestro divino para que la Iglesia
proclame con estos poderosos medios las verdades de la fe y el camino de la
salvación.
Que estos dones de Dios se pongan al
servicio del progreso y la salvación de todos los hombres.
Que jamás estos instrumentos se empleen
para difundir el error y el mal.
Que todos los hombres acojan con docilidad
el mensaje de Jesucristo.
San Gabriel, ruega por nosotros y por el
apostolado de los instrumentos de comunicación social. Amén.
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Ofertorio paulino
(por la comunicación social)
Padre, en comunión con toda la Iglesia, que hoy
celebra el misterio de la redención, te ofrezco a Jesús-eucaristía y
a mí mismo/a, como humilde víctima:
– Para
reparar los errores y escándalos difundidos en el mundo con los medios
de comunicación social.
– Para
pedirte misericordia por cuantos, engañados y seducidos por estos
poderosos medios, se alejan de tu amor de Padre.
– Por la
conversión de quienes, en el uso de estos medios, ignoran el magisterio
de Cristo y de la Iglesia, desorientando la mente, el corazón y la
actividad de los hombres.
– Para
que todos sigamos al único Maestro que tú, Padre, por tu inmenso amor,
enviaste al mundo, proclamando: "Este es mi Hijo, el amado;
escuchadlo".
– Para
que reconozcamos y enseñemos que sólo Jesús, Palabra encarnada, es el
único y verdadero Maestro, camino seguro que nos lleva a conocer al
Padre y a participar de su vida.
– Para
que aumente en la Iglesia el número de sacerdotes, religiosos,
religiosas y seglares comprometidos en el apostolado de los instrumentos
de comunicación, que anuncien en todo el mundo el mensaje de la
salvación.
– Para
que los escritores, técnicos y difusores estén llenos de sabiduría y
de espíritu evangélico, y sean auténticos testigos de vida cristiana
en el campo de la comunicación social.
– Para
que las iniciativas católicas, en el sector de las comunicaciones
sociales, sean cada vez más numerosas, y promuevan con eficacia los
auténticos valores humanos y cristianos.
– Para
que todos/as nosotros/as, conscientes de nuestra ignorancia y pobreza,
nos acerquemos, con humilde confianza, a la fuente de la vida, y nos
alimentemos de la Palabra y la eucaristía, pidiendo para todos los
hombres luz, amor y misericordia.
Ofertorio pastoral
(Hermanas Pastorcitas)
Padre, en
comunión con toda la Iglesia, que hoy celebra el misterio de la
redención, te ofrezco a Jesús-eucaristía y a mí misma, como humilde
víctima:
– Para
reparar todas las ofensas a Jesús, buen Pastor, viviente en la persona
del Papa, de los obispos y sacerdotes.
– Para
pedirte misericordia por todas las ovejas que se han alejado del
verdadero rebaño o andan todavía dispersas como ovejas sin pastor.
– Por la
conversión de los falsos pastores, que apartan a los hombres de Jesús,
buen Pastor, que da la vida por las ovejas.
– Para
que honremos, amemos y sigamos sólo a Jesús, camino, verdad y vida.
– Para
que cooperemos con los pastores en la tarea de iluminar, guiar e
interceder por la salvación de los hombres.
– Para
pedirte que todos los pastores y sus colaboradores, especialmente los
padres y maestros, sean santos, y estén llenos de sabiduría y de celo
por la gloria de Dios y la salvación de los hombres.
– Para
que aumente el número de llamados, que posean la eficacia de la palabra,
realicen el apostolado de la oración y el testimonio, y haya pronto un
solo rebaño y un solo Pastor.
– Para
que todas nosotras reconozcamos nuestra ignorancia y pobreza y la
necesidad de acudir siempre, con humildad, al sagrario para pedir luz,
misericordia y gracia.
Ofertorio vocacional
(Hermanas Apostolinas)
Padre
nuestro, que estás en el cielo, en comunión con toda la Iglesia, te
ofrezco a Jesús-eucaristía y a mí misma, como humilde víctima:
– Como
adoración y acción de gracias, porque en tu Hijo eres el autor del
sacerdocio, de la vida religiosa y de toda vocación.
– Como
reparación a tu corazón de Padre por los llamados que han descuidado,
obstaculizado o abandonado su vocación.
– Para
compensar en Jesucristo cuanto los llamados han restado a tu gloria, a
sus hermanos los hombres y a sí mismos.
– Para
que todos comprendan el anhelo de Jesucristo: "La mies es abundante,
pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que
mande trabajadores a su mies" (Mt 9,37-38).
– Para
que se cree en todas partes un clima familiar, religioso y social que
favorezca la respuesta de los llamados.
– Para
que padres, educadores y sacerdotes, utilizando los medios espirituales
y materiales a su alcance, orienten cada vez mejor a los llamados.
– Para
que en la orientación y formación de los llamados sigamos a Jesús
Maestro, camino, verdad y vida.
– Para
que todos los llamados sean santos, luz del mundo y sal de la tierra.
– Para
que se forme en todos una profunda conciencia vocacional: todos los
católicos, con todos los medios, por todas las vocaciones y apostolados.
– Para
que todas nosotras, reconozcamos nuestra ignorancia y pobreza, y la
necesidad de acudir siempre, con humildad, al sagrario para pedir luz,
misericordia y gracia.
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Oración del trabajador
Jesús,
obrero y amigo de los obreros, mira con bondad el mundo del trabajo. Te
presentamos las necesidades de cuantos realizan un trabajo intelectual,
espiritual o material. Ya ves entre cuántos sufrimientos, físicos y morales,
entre cuántas fatigas y peligros transcurren nuestros días. Repítenos tus
palabras compasivas: "Me da lástima de esta gente" (Me 8,2). Y
confórtanos, por intercesión de san José, modelo de los trabajadores.
Danos la sabiduría, la virtud y el amor
que te sostuvieron en tus duras jornadas. Inspíranos pensamientos de fe, de paz,
de moderación y austeridad, para que busquemos siempre, junto con el pan de
cada día, los bienes espirituales y la salvación eterna. Líbranos de quienes
pretenden, con engaño, arrebatarnos el don de la fe y la confianza en tu
providencia. Líbranos de los explotadores, que ignoran los derechos y la
dignidad de la persona humana. Te pedimos que las leyes sociales se inspiren en
la doctrina de la Iglesia, y los obreros se integren en las asociaciones de
trabajadores de inspiración cristiana. Que todas las clases sociales trabajen
unidas por la paz y la justicia. Que cambien de actitud quienes manipulan y se
aprovechan del obrero. Que todos acepten el magisterio del Papa en el campo de
la doctrina social de la Iglesia, que garantiza al trabajador una gradual
promoción y la posesión del reino de los cielos, herencia de los que son
pobres en el espíritu. Amén.
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Para leer la correspondencia y recibir personas
Jesús Maestro, ilumina mi mente para que comprenda a quien se dirige a mí.
Dame sentimientos rectos. Concédeme la gracia de responder como lo harías tú.
Dispón los corazones de todos para que busquemos únicamente tu gloria y la paz
de los hombres.
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Oración
para los viajes
Jesús
verdad, ilumíname para que viaje, sólo y siempre, inspirado por el
amor, con la mirada puesta en la meta definitiva: el cielo.
Jesús
camino, sé tú mi guía para que tenga pleno dominio, ojo seguro y
moderación constante.
Jesús vida, sé para mí y para
cuantos acompañe o encuentre, alegría del espíritu y salvación de
alma y cuerpo.
Ángel de la guarda, precédeme y guárdame. Amén.
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